Gestión del talento es un término que surge en 1998, con la publicación de un artículo de David Watkins CEO y Co-fundador de la empresa Softscape, quien lo define como el proceso que desarrolla, incorpora y retiene al recurso humano en una organización.
Coincido con el pensamiento de algunos expertos que agregan procesos administrativos para dirigir y optimizar el potencial y el talento del recurso humano en función de la misión, visión, valores, estrategias y objetivos.
Además, se requiere tecnología y el compromiso de los líderes.
Atraer y retener recursos humanos productivos es cada vez más estratégico, pues para que una empresa sea exitosa y cree ventaja competitiva que perdure a través del tiempo, debe contar con gente talentosa y motivada en sus equipos de trabajo.
En tal sentido, desde mi punto de vista, las empresas que incorporan la gestión y administración del talento, basan sus estrategias en:
- Obtener el apoyo de la máxima autoridad de la empresa.
- Concretar o esclarecer el marco estratégico de la empresa.
- Definir de forma clara y precisa las competencias requeridas en los puestos de trabajo para que sus ocupantes actúen conforme a la misión, visión y objetivos del negocio.
- Implementar un proceso de Reclutamiento y Selección de personal basado en dichas competencias, tanto para nuevos ingresos como para promociones y transferencias.
- Evaluar el potencial y el desempeño de su gente.
- Incorporar planes de capacitación y desarrollo en base al potencial y al desempeño de su gente.
- Compensar el talento de forma justa, equitativa, competitiva y en base a los resultados obtenidos.
- Proporcionar un entorno laboral de seguridad y bienestar.
- Implementar nuevas tecnologías y herramientas para la ejecución y optimización de sus operaciones.
Lastimosamente, en muchas organizaciones no se gestiona adecuadamente el recurso humano porque los ejecutivos:
- Desconocen con qué talento cuentan para poder aprovechar su potencial.
- Descubren que se ha hecho una colocación errónea, generando gastos innecesarios.
- Están sumergidos en el día a día, en incrementar ingresos, reducir gastos.
- Olvidan que sus metas se alcanzan con un equipo interdisciplinario, autodirigido, motivado y comprometido, que invierta correctamente su tiempo y esfuerzo.
Al implementar acciones encaminadas a gestionar y administrar adecuadamente el talento, se alinean los objetivos de cada individuo a los de la empresa, y por ende incrementa la productividad, se ofrece un servicio de excelencia y se logran las metas empresariales.
El éxito depende de la calidad y el bienestar de la gente.
